La escuela y el lenguaje de las imágenes

Una de las metas más relevantes de cualquier entidad educativa consiste en que el alumnado desarrolle habilidades cognitivas para la comprensión y producción de textos escritos. En otras palabras, leer y escribir constituyen los pilares más importantes de la formación escolar. Sin embargo, en la actualidad y como consecuencia de la innovación tecnológica, esto es bastante cuestionable. El libro está perdiendo progresivamente protagonismo a la vez que la cultura comienza a transmitirse y, más aún, producirse en contextos diferentes. Es así, que los alumnos recurren frecuentemente a elementos tecnológicos como la computadora y el celular para realizar tareas y absorber conocimientos. Esto nos lleva a la necesidad implacable de incorporar un conjunto de saberes que son fundamentales en nuestra sociedad. Entre dichos conocimientos, dominantes en nuestro tiempo, me interesa destacar particularmente dos: el lenguaje audiovisual y el computacional. Al computacional, ya lo he abordado anteriormente. Hoy hablaremos puntualmente del “lenguaje de las imágenes”. 

No podemos negar que, actualmente, la interacción entre unos y otros se ha alejado progresivamente de la idea de encontrarse físicamente con otra persona en un lugar determinado y compartir un momento. Ahora, las relaciones se dan, en gran medida, a través de una pantalla, como si habitáramos un mundo virtual. Incluso, cuando vamos al cajero automático, al supermercado, al hospital y demás, es muy común encontrarnos con cámaras de video. Esto nos da pie para el siguiente planteo: 

¿Cuál es la relación existente entre nuestro consumo audiovisual y nuestra producción audiovisual? ¿Consumimos tecnología, pero la entendemos? ¿Desde qué saberes debemos pensar al mundo de las imágenes? ¿Para qué?




El campo del estudio audiovisual surgió alrededor de 1990 para dar cuenta de los cambios perceptivos y comunicativos que nos han proporcionado las nuevas tecnologías. Este campo comprende diversas disciplinas, tales como el arte, el cine, el periodismo, la sociología, la semiología, la antropología y hasta la filosofía. Podríamos considerarlo un lugar convergente. 
La importancia de aprender qué son las imágenes, cómo se producen y circulan y qué implican a nivel social, cultural, político, subjetivo e identitario se funde con la necesidad de abordar las prácticas de ver, de entender cómo se producen visibilidades e invisibilidades, qué material nos incita a mirar y qué material no, por qué, a veces, uno no puede rehusarse a ver algo, cómo se posiciona la sociedad ante las diferentes imágenes y cuáles son los procesos que les permiten a las personas deconstruir y reconstruir sentidos a partir de su percepción visual. 

En otras palabras, las imágenes nos permiten saber un poco más sobre nosotros mismos y, sin duda, es necesario que la escuela nos prepare para las competencias que requiere este desafío.

Para más información, pueden hacer clic aquí.

Comentarios

  1. Me re gustó. El texto fuente también muy bueno. La imagen que elegiste es un plato jaja. (Ahre que estás al lado mío). Es más divertido que leer La Odisea. En fin, alta tuneada le tiraste al bló amea, bien ahí. Que sea ley

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